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20-HISTORIA DEL ARTE: PINTORES DEL CUATTROCENTO

PINTORES DEL CUATTROCENTO

SIGLO XV

 

Por: JOSEFINA ARÉVALO CLARO – Colombia

 

PINTORES DEL CUATROCENTO :

Masaccio

Filippo Lippi

Botticelli

MASACCIO:

Nació en Castel San Giovanni, el 21 de diciembre de 1401, hijo del notario Giovanni di Mone Cassai y de su esposa Jacopa di Martinozzo. El apellido Cassai procede del nombre de la actividad a que se dedicaba la familia paterna de Masaccio: eran ebanistas (italiano cassai).

Masaccio se trasladó a Florencia entre 1417 y 1421, tal vez a causa de la muerte de su padrastro. Es posible que el joven artista comenzara su andadura en Florencia en el taller de Bicci di Lorenzo o en el de algún otro. El 7 de enero de 1422 se inscribió en el Arte (gremio) de médicos y especieros, lo cual indica que ejercía ya como pintor autónomo en la ciudad del Arno.

Su primera obra segura es el tríptico para San Juvenal de Casia, que lleva la fecha, en la tabla central, de 23 de abril de 1422: ANNO DOMINI MCCCCXXII A DI VENTITRE D’AP[RILE]. Es posible, según da a entender Vasari, que en 1423 Masaccio realizase un viaje a Roma, con motivo del jubileo. En 1424 se inscribió en la Compañía de San Lucas de Florencia. Posiblemente este año o en 1425 comenzó a colaborar con Masolino en los frescos de la capilla Brancacci de la iglesia de Santa María del Carmine de dicha ciudad. En febrero de 1426 empezó el Políptico de Pisa, trabajo que le ocuparía durante casi todo el año.

En 1428 se trasladó a Roma, invitado por el cardenal Brando da Castiglione para decorar la capilla de San Clemente en la iglesia homónima. En Roma trabajó en el Políptico de Santa María Mayor, del cual se conservan los “Santos Jerónimo y Juan Bautista” (actualmente en la National Gallery de Londres). Murió en Roma en otoño de 1428, cuando contaba sólo veintisiete años de edad. Algunas fuentes antiguas mencionan el rumor de que fue envenenado.

OBRAS

· TRÍPTICO DE SAN JUVENAL :

Era una obra desconocida de Masaccio, no mencionada por su biógrafo Giorgio Vasari, que fue descubierta en 1961. La pintura se compone de tres tablas: la central representa a la Virgen con el Niño, flanqueados por dos ángeles; en los paneles laterales aparecen sendas parejas de santos: San Bartolomé y San Blas en el de la izquierda, y San Juvenal y San Antonio Abad en el de la derecha. En la tabla central figura la inscripción que ha permitido datar la obra: ANNO DOMINI MCCCCXXII A DI VENTITRE D’AP[RILE]. La composición está construida de acuerdo con las leyes de la perspectiva: las líneas de fuga del pavimento de los tres paneles convergen en un punto de fuga central, representado por la mano derecha de la Virgen, que sostiene los pies del Niño.

FRESCOS DE LA CAPILLA BRANCACCI:

En 1424, Masaccio y Masolino comenzaron la decoración de la Capilla Brancacci, en el transepto de la iglesia de Santa María del Carmine. Los dos pintores trabajaron de forma perfectamente coordinada: ambos trabajaron en las dos paredes de la capilla, y dieron una gran unidad a la composición, gracias al empleo de una misma gama cromática, y de un único punto de vista (el de un espectador situado en el centro de la capilla). Cuando Masolino marchó a Hungría, en septiembre de 1425, Masaccio continuó trabajando en solitario. Más adelante, tras la partida a Roma y posterior muerte de Masaccio, el trabajo quedó interrumpido. En 1436 Felice Brancacci fue desterrado de Florencia al subir al poder la familia Medici. La decoración de la capilla sólo fue terminada en 1481 por Filippino Lippi. Entre 1746 y 1748 se realizaron importantes transformaciones en la capilla, y en 1781 sufrió importantes deterioros a causa de un incendio que ennegreció los frescos. Fueron restaurados en 1988, volviéndose al color original.

El tema principal de los frescos es la historia de la vida de san Pedro, patrón de los marineros y comerciantes del mar, y hay también algunas referencias al Génesis, concretamente a la historia de Adán y Eva.

· EXPULSION DE ADAN Y EVA DEL PARAISO :

El tratamiento del desnudo remite a modelos de la Antigüedad (para Adán, se ha pensado que Masaccio pudo haberse inspirado en estatuas de Marsias o de Laoconte); para Eva, alguna de las venus púdicas romanas). El patetismo de la escena se acentúa con el grito doloroso de Eva y el vientre contraído de Adán, que toma aire.

ADORACION DE LOS MAGOS:

Vasari comentó sobre esta obra: “en esta parte hay algunos caballos, tomados del natural, tan bellos que no puede pedirse más, y los hombres de la corte de los tres Reyes están vestidos con diversos atuendos que se usaban en aquellos tiempos”. La crítica actual ha destacado que el centro de atención del cuadro se desplaza de la escena sacra al cortejo profano. Según algunos autores, el palafrenero que asoma entre los hocicos de dos caballos puede ser un autorretrato del pintor. Es la tabla central del Políptico, y la única en que no se utiliza el fondo de oro.

· EL TRIBUTO:

El tema del fresco se refiere a una escena religiosa sacada de Mateo 17, 24-27. Se trata de un hecho milagroso en el que el protagonista es Cristo y en el que Pedro no hace más que obedecer. En el centro, el recaudador de impuestos, de espaldas al espectador, pide al grupo de los doce apóstoles, reunidos alrededor de Cristo, la entrega de la cantidad debida. Cristo ordena a Pedro que dé el dinero. Al fondo, y a la izquierda de la escena, Pedro descubre la suma necesaria en el vientre de un pez. A la derecha, Pedro paga al recaudador. Este fresco es la proeza culminante del racionalismo que ha introducido un tono secular en el arte religioso. Este tema, no tratado antes, es un ejemplo típico de una escena poco emotiva de la vida de Cristo. La interpretación de Masaccio está tan falta de emoción como la elección original dl tema. El único aspecto milagroso de la historia, el descubrimiento del dinero en el vientre del pez, ha sido relegado a un segundo término.

La historia no es un desarrollo desde el pasado al presente, sino la realidad como un bloque. Desde el punto de vista de la narración evangélica, en el Tributo hay tres tiempos: Cristo, a quien el recaudador exige el peaje, ordena a Pedro que vaya a tomar la moneda de la boca del pez; Pedro toma la moneda; entrega el óbolo al recaudador. (…) El verdadero contenido de la obra no es el hecho milagroso sino la voluntad de Cristo, con quien son solidarios los Apóstoles, que forman a su alrededor un círculo compacto, y su delegación en Pedro, que va a tomar la moneda y paga el tributo. La composición es tranquila, económica y grandiosa; está fundada principalmente sobre verticales, cuya eficacia se encuentra realzada por las escasas líneas rectas diagonales. Incluso el paisaje, con sus curvas y superficies, está subordinado a la construcción racionalista del todo. Unas cadenas montañosas ocupan el lugar de las antiguas rocas convencionales. Todo realismo superficial de los detalles está ausente, tanto en el paisaje como en las figuras.

El color se aplica para alcanzar una gradación en relación con las leyes perspectivas del espacio tridimensional. La gama fría del paisaje del fondo determina el alejamiento de esta parte de la composición. La luz se utiliza como elemento que, además de subrayar y establecer la corporeidad de las figuras y objeto, establece una relación ambiental entre ellos. Aquí la luz cumple una función precisa en la determinación imaginativa del espacio: al interponerse entre las figuras y objetos, además de la gradación de los contornos, la perspectiva se ofrece como perspectiva aérea más que lineal.

· LA TRINIDAD

Además de iniciar la arquitectura del Renacimiento, Brunelleschi es el “descubridor” de la perspectiva. Hasta ahora no se habían formulado las leyes matemáticas por las que los objetos disminuyen de tamaño a medida que retroceden hacia el fondo. Fue Brunelleschi quien proporcionó a los artistas los medios matemáticos de resolver este problema. La Trinidad de Masaccio es una de las primeras pinturas hechas de acuerdo con estas matemáticas.

Representa la Trinidad con la Virgen y san Juan bajo la cruz, y los donantes -un mercader y su esposa- arrodillados. Nos podemos imaginar la sorpresa de los florentinos al ver esta pintura mural, como si fuese un agujero en la pared a través del que se pudiera ver una nueva capilla en el moderno estilo de Brunelleschi. Pero quizás les impresionó más la simplicidad y la magnitud de las figuras. En lugar de la delicadeza del gótico internacional, vemos pesadas y macizas figuras; en lugar de curvas suaves, sólidas formas angulares; y, en lugar de pequeños detalles como flores y piedras preciosas, arquitectura majestuosamente austera.. Quizás sí que las figuras eran menos agradables a la vista que aquellas a las que estaban habituados, pero eran mucho más sinceras y emotivas.

El gesto sencillo de la Virgen señalando al Hijo en la cruz es muy elocuente e impresionante porque es el único movimiento en el conjunto solemne de la pintura. Sus figuras, efectivamente, parecen estatuas, lo que se realza mediante la perspectiva del marco que las encuadra. Parece que las podamos tocar, y esta sensación es la que hace de ellas y de su mensaje algo nuevo para nosotros.

La policromía aparece en las terracotas y en los rosas y azules de los casetones de la bóveda; al unir estos colores con el rosa, el rojo y el azul oscuro de los vestidos, Masaccio establece un equilibrio, abstracto en su orden pero enraizado con las cosas materiales -la ropa, la piedra y la terracota.

En la proxima entrega, veremos a Lippi y Botticelli.

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